Fragmento 3


Escribo esto desconociendo la intención -si existe alguna- si acaso es una despedida (a eso suena en mi cabeza), no voy a ningún lado pero, a veces, es conveniente estar preparados. Deberías intentarlo un día. Inténtalo cuando puedas. Inténtalo cuando tengas fuerzas. Inténtalo. Pero no con cualquier mujer. Inténtalo con la apropiada. La que tienes clara en tus sueños. La que no me dejaste ser.

La travesia



Toñito tiene 23 años. Hace aproximadamente 6 años que somos amigos. Estudiamos en la misma universidad y fuimos compañeros de tesis. Toñito tiene un corazón noble. Es sensible, sincero, un poco tímido, demasiado inteligente; no sé cómo lo ha logrado pero maneja una cantidad de temas que realmente me sorprende. A Toñito le gusta leer, el anime, el cine-arte y escribir. Si de alguien puedo esperar una amistad incondicional y eterna, es de él.

La Señora Vilma, más que su madre, ha sido su alcahueta; le ayudaba en sus planes para hacerle creer a Toño Padre que sí iba a la universidad, lo defendía de su hermana (no importando quién tuviera la razón) y hasta le alistaba los libros que Toñito debía llevar a la universidad. Si queríamos saber donde estaban los cuadernos de primer semestre, los exámenes, las camisas o los calzones de Toñito; había que preguntarle a Vilma.

Toño Padre siempre estaba en casa. Podíamos encontrarlo frente al televisor o cerca de la puerta de la calle. Siempre hallaba la forma de contarnos cómo se había ganado a pulso y honestamente su pensión en Telecom. Toño siempre quiso, infructuosamente, que su hijo fuera deportista igual que él, así que lo obligaba a practicar softball, fútbol, natación, a trotar a orillas de la playa... Lo hizo hasta que Toñito tuvo la edad suficiente para rebelarse y no pudo obligarlo más. Toño ahora se dedica a cultivar patillas, discutir bobadas y chismes con Vilma, tapiza muebles y riega las matas, incluso, cuando llueve.

Nerys es la hermana mayor de Toñito. No sé cuántos años hay entre ellos pero son los suficientes como para no tener intereses o actividades comunes y pelear seguido. “Nunca nos hemos levantado una mano o insultado. Un día le dije una vulgaridad y ella se puso a llorar. Nunca mas le he vuelto a decir una”. Me dijo Toñito una vez, resaltando el respeto que existe entre ellos. Nerys es la dueña de un 60% -si incluimos el bachillerato, sería un poco más- del diploma de ingeniero de su hermano y hasta del mío; gracias a sus excelentes trabajos pudimos dedicarnos a excursionar a lo largo y ancho de Puerto Colombia. Dicen las malas lenguas que cuando Toñito estaba recién nacido, Nerys, celosa porque le robaba la atención, lo acostó debajo de la cama y, como al más pequeño de los Buendía, a Toñito, casi se lo llevan las hormigas por suerte, solo le picaron.

Toño trabaja en Bogotá desde hace 7 meses. Algo difícil para quien toda su vida ha vivido bajo el manto de protección de su familia. A continuación, Toñito habla de porque se atrevió a, como el mismo dijo, romper la burbuja.





Me pediste que escribiera algo y las palabras no vienen a mí. De tanto codificar, las únicas palabras que puedo musitar son MessageBox.Show o textBox.enabled(Ja!). Quién sabe, tal vez ya pasaron aquellos tiempos donde podía escribir cualquier cosa a partir de mi frase célebre: “Desde el principio de los tiempos…”.


En fin ya sé que escribir. De cuando viaje a Bogotá por primera vez. No sé si lo sabes pero mi viaje fue muy repentino; hice la entrevista y requerían que en día y medio estuviera ya en Bogotá. Quise despedirme de mucha gente y no pude. Lo que nunca imaginé fue el miedo tan intenso que sentí al salir de mi casa. Pensé: ¿Qué estás haciendo? vas a llegar a una ciudad extraña, gélida y muy hostil. No sabes dónde vas a dormir y lo peor ¡El que te va a recoger es José Luís*!


Las caras de mis padres no ayudaban mucho. Se veían muy preocupados y mi hermana, muy triste. Llegué a pensar, que lo mejor era no ir a ningún lado, lo cómodo que era mi cuarto y el colchón recién comprado. ¡Pa’ que arriesgarte, si en la burbuja estas seguro!


Quién pensaría que, al llegar al Terminal de buses, todo cambiaría. Ahí estaban ellos; mis amigos, compañeros de aventuras y proezas. Quienes, literalmente, con su desorden, se llevaron todos mis miedos. Me recargaron con sus buenos deseos y con sus risas alborotaron todo el lugar (algo ya muy usual). Aún recuerdo las risas de las personas en el bus cuando me subí. La persona en la silla a mi lado me preguntó, si conocía a las tres pulguitas que estaban haciendo una corografía. Hasta me dieron ítems, que no son como las flechas de fuego de link, pero cómo me llenan de fuerza: La gorra de Rodo; compadre incomparable al que le debo mucho. La cobija de Luchy; que me quita el frío y Tama que es la que abrazo cuando estoy triste.


Sí, fue esto lo que me llenó de ganas. Sí, así descubrí lo importante que ellos son; cuánto los quiero, y lo afortunado que soy al estar rodeado de gente tan diferente. Única y valiosa.


En fin, ya dije porque me vine. Quiero terminar diciendo una de las razones por las que no salgo corriendo y regreso a mi lugar seguro: una frase que quedó marcada en mí. La escribió una personita y cada vez que quiero dejar todo a medias la recuerdo: “…No quiero que regreses por ahora, no con las manos vacías, deseo que puedas preñarte de nuevos sueños y recuperar los que la vida te ha hecho abortar. Y doy gracias a Dios por que ¡por fin tienes celular!”. (Jajá es típico en ella). Creo que lo estoy logrando. Creo que soy mejor; por lo menos ya sé cocinar y tengo celular.

*Un amigo mutuo que es bastante despistado, desordenado, no se baña y se pierde con frecuencia en su natal Barranquilla y con mucha más frecuencia en Bogotá.

PD: Hace unos días Toñito volvió a Barranquilla y nosotros a Puerto Colombia. Es raro que, viviendo fuera de la ciudad, sea él quién, a mi manera de ver, nos mantenga unidos. Te quiero Toñito y si yo hace rato te perdoné ¿Cuánto más Dios?

Ojo de agua


Esta semana el síndrome del ojo aguado, ha hecho estragos en mí. No lo esperaba, cual influenza, entro a mi vida sin tocar la puerta y ha hecho estragos. 
Justo cuando creo que las risas acabaron con él, regresa con más fuerza para recordarme que aún me gana la batalla. 
Es algo que no puedo evitar. Es mi temperamento camaleónico que, por estos días, anda melancólico. 
Una palabra o algún buen recuerdo son el detonante perfecto para que las lágrimas inunden mis ojos pero no logro llorar. 
A las lágrimas estoy acostumbrada y son algo casi que natural pero al ojo aguado no termino de acostumbrarme. 
Tal vez estoy exagerando como dijo mi amigo. Yo, me pregunto si no tengo el derecho de hacerlo.  Me gustaría que la gente que quiero pudiera estar conmigo de tal manera, que no quedara duda de que en realidad están. (O debo recordar que hay formas diferentes de amar).
Semanas malas tenemos todos yo espero que sea solo eso, una mala semana. Esta ultra sensibilidad está bien por un tiempo pero si se prolonga tendré que buscarle otro nombre. A veces creo que estoy de psicólogo. Otras me imagino que necesito ese alguien en quien recostar que menciona Kirk Franklin en Lean on me. En el fondo sé que el problema eres tú y lo que significas para mi, lo que quiero y no tengo, lo que no soy.

3 por 1


Hace unas cuantas entradas atrás, decidí que los blog que incluiría en mi lista de recomendados tendrían que gustarme realmente. No agregaría blogs por agradecimiento ni congraciarme ni obtener más visitantes o comentaristas. Decidí también, que no agregaría un blog al listado sin antes dedicar una entrada para exponer las razones por las cuales, de acuerdo a mi criterio, el blog debería leerse. Hoy me siento en deuda conmigo misma, porque mi lista de recomendados ha crecido y no he hecho las entrada que me propuse alguna vez. Así que ya habiendo superado mi crisis de inspiración (eso espero yo), decidí reivindicarme.

La vie en rose: Confieso que al mirar por primera vez este blog pensé, “¡Ay no otro blog azucarado!”. Sin embargo, leí la introducción y algo me dijo que estaba equivocada. La vie en rose, ha sido un gran hallazgo; las pequeñas historias y los detalles íntimos que Campanula -su autora- deja conocer en sus textos me han cautivado. Entre las cosas que más me gustan de su blog, están los apuntes sueltos que comparte cada jueves. Definitivamente aunque sea rosa, este blog pinta el mundo bloggero de muchos colores.

Agencia pinocho (A-Pin): Un amigo me recomendó este blog de microficciones con estilo periodístico. A-Pin y su blog apareció para ayudarme a recobrar los ánimos y seguir con mi blog. Publican diariamente ayudados por diferentes colaboradores  o -mejor- corresponsales alrededor de todo el mundo. Sus notas de humor periodístico, tienen su encanto en la naturaleza de las noticias: El ama de casa que se machuca un dedo con la puerta, el niño que reprueba materias, el vendedor informal que pierde su venta por accidente, todos son noticia en A-Pin, un proyecto de tres locos que hacen de lo cotidiano una gran noticia.

A blanco y color: Un blog que no parí pero lo siento mi hijo. (¡Carajo!) Mi querido amigo me involucro en esta locura. Un blog con fotos raritas, eso fue lo que me dijo. Al principio pensé: ¡Yo no tengo sentido de la estética!. Pero acepté sin dudarlo. Los entrelineados me encantan y me parece asombroso lo que las fotos pueden decir sin palabras. Los invito a pasarse por este blog que no pretende interpretar la realidad, solo agregarle color a esta escala de grises llamada vida.

Romance


Tengo 23 años. Me gustan las películas, la música y recientemente, he comenzado a explorar alrededor de la literatura -mas escribiendo que leyendo-. Vivo en Barranquilla, toda mi vida ha sido así. Nunca he salido de la ciudad por más de 3 días. Planeo hacerlo algún día, cuando todavía tenga el tiempo suficiente para regresar a este lugar y echar raíces.


Mi romance con la música existe desde que puedo recordar. Incluso hay quienes aseguran que, cuando era niña, en lugar de caminar bailaba a todos lados. Eso explicaría lo mucho que me gusta la música. Estoy interesada en aprender a cantar, a escribir, a amar, a vivir.

Mi romance con las películas es una cuestión heredada tal vez. Con mi padre dedicábamos tardes enteras a ver películas juntos. Ahora tengo un consejero en estos temas que se ha encargado de ampliar mis horizontes y acompañarme a escapar de la realidad. Espero que las películas no trastornen mi cabeza loca.

Con los hombres me gusta el romance. Hace unos meses decidí estar sola por un tiempo. A principio fue forzoso, luego se hizo necesario para sanar mi corazón. Quiero enamorarme. Amar y que me amen con locura pero por ahora puedo vivir sin romance. No me trasnocha mi soledad.

Mi romance con mi blog empezó hace solo unos meses. Por patético que suene, estoy enamorada de mi blog. Salvo ciertas excepciones, no existe alguien de quien yo este más pendiente que de mi blog y, bajo las mismas condiciones, nadie me brinda más alegría como mi blog. Lo peor es que el no lo sabe. No puede. Permanece allí en silencio. Inerte. Siendo el blanco de mí afecto.

Mi romance con la vida es algo tormentoso; sin importar lo difícil que ésta se vuelva, nunca he querido dejarla ir. Es posible que suene masoquista pero así es. Quiero vivir mi vida no sin problemas pero con la tranquilidad de que hay en algún lugar una línea de meta y que cada parte de vida en mí me acerca más a ésta. Quiero al final de esta vida. Mirar mi vida, sonreír y decir: Tuve la vida que soñé vivir.

Cuadro de Alfred Gockel, tomado de www.art.com