sábado 20 de noviembre de 2010

Closed


He decidido no escribir más en mi blog. Lo decidí ayer cuando iba para la U. Lo decidí mientras miraba por la ventana. Lo decidí mientras pensaba en él. Me he esforzado tanto en no ventilar asunto personales que sin darme cuenta ya no queda nada para contar que sea apto para mi blog, que sea fácil de entender. Ya no me siento libre. Ya ni tengo Q-blogs. Ha dejado de tener sentido. Escribo pero lo hago para mí. Escribo en mi mente y lo leo una y otra vez. No sé si sea definitiva la decisión pero lo es por ahora. Es raro que mientras escribo esto siento que aún puedo arrepentirme pero no voy a hacerlo. Sorry, we´re closed.


sábado 6 de noviembre de 2010

Offline

En estos días he estado literalmente desconectada, el internet tiende a aburrirme. Me voy por un tiempo luego regreso y me voy de nuevo. En fin, en estos días he regresado a mi adicción; la televisión. He recordado cuanto me gusta ver televisión y he pasado horas frente a mi televisor. Me gustan las series americanas, llevo años viéndolas. Quizá ese sea el origen de algunos de mis problemas. He pasado tanto tiempo viendo televisión que está basada en una cultura diferente que tal vez mi manera de pensar se ha visto afectada y ahora no encaja. La vida, contrario a lo que se diga en Amelie, no es una obra. No hay libreto, es más que 24 capítulos, la gente real te hiere, te hace llorar y no siempre hay final feliz. Ningún señor barbudo y canoso gritará ¡Corte! a través de un cono gigante y todo terminará. 

Uno creería que lo más cercano a una serie de televisión, a un mundo perfecto es la Iglesia de Cristo pero ¡Oh, sorpresa! No es así. No pretendo entrar a discutir acerca de los procesos de Dios y esas cosas bonitas que siempre alegamos. Por más que pretendamos demostrar otras cosas, seguimos siendo humanos y los humanos mentimos, engañamos, herimos, fallamos, metemos las patas, traicionamos. Y la Santa Iglesia de Cristo no está exenta de esto. Yo lo he hecho. A mí me lo han hecho. Recientemente de nuevo. No entiendo quien nos ha dado la autoridad para meternos en la vida de los demás. Escribo, lo primero que se me ocurra y tal vez este escrito no tiene coherencia ni nada de lo que un buen escrito necesita pero es sincero y sinceramente debo decir que una vez más me defraudaste. No me importa si tus razones fueron validas o no, sencillamente no debiste hacerlo. No te pedí que lo hicieras y no ganaste nada haciéndolo pero yo sí perdí y al tiempo gané pero ese no es el punto. El punto es que defraudaste mi confianza. Tuviste la oportunidad de aceptarlo y no lo hiciste, yo te salí a deber. Y hasta mal me sentí por dudar de ti. Ya sé que esto debería tener nombre o decírtelo en la cara pero, de nuevo, sinceramente te digo que, por lo menos hoy, ya no me interesa. 

Creo que es estos próximos días seguiré desconectada y lo peor, es que quisiera poder desconectarme de la iglesia. Alguien me dijo que prueba las amistades, yo no lo hago pero si lo hiciera habrías reprobado con honores. Gracias por todo pero sobretodo, gracias por nada.

martes 5 de octubre de 2010

Alfarero

A mi manera de ver la única forma de saber si una lección está aprendida es no tener que repetirla. Cuando hablo de esto me refiero al Señor Jesús. Creo que él nos enseña lecciones que aportan madurez a nuestra vida no solo en el área espiritual, también en el área social, sicológica, emocional... Somos seres integrales y si Él es Señor de nuestra vida, debe “ocuparse” de todas las áreas. Él es conocido como el alfarero, porque nos reconstruye, nos forma, nos moldea. Como con las vasijas no es un proceso fácil y a pesar de la inclemencia del horno, es un proceso delicado, minucioso, cuidadoso, manual. El barro, no puede darse forma a si mismo. Es el alfarero quien tiene la destreza para hacerlo, el barro preferiría no entrar al horno pero eso es lo que demanda el proceso. 

Otra vez la misma situación. Justo lo que no quería vivir. Al parecer, no tengo a quien echarle la culpa, es solo mía. No he aprendido mi lección y aún me tienes en tus manos -amorosas manos- otra vez a deshacer mis defectos y rehacerme con tu forma, con tu amor. Me declaro materia dispuesta. Incapaz de hacerlo por mí misma. Tú eres omnipotente, hazlo entonces conmigo. Tú eres omniciencte, así que todo me ayuda a bien. Solo dame las fuerzas que necesito. La claridad para entender y lo que no sea menester entenderlo, enseñame a aceptarlo. Dame sabiduría para obrar dentro de tu perfecta voluntad. Te amo, Eres mi Padre y yo soy Tu hija. Toma mi mano.

PD. A veces es preferible el de piedra, el de carne duele y llora. Pero el de carne es el que ama. ¡Curitas pa' éste corazón parti'o!

martes 21 de septiembre de 2010

Happy birthday to me


Bueno llegó el día. Hoy es mi cumpleaños. Veinticuatro años. Estoy viejita. Estoy feliz. No tengo pensado nada solo quiero que sea un buen cumpleaños. De acuerdo con el augurio de una amiga, así va a ser. Por lo menos ya tiene forma de cumpleaños; mi mamá ya me compró el pudin. Me han puesto serenata telefónica, muchos mensajes en facebook, unas cuantas llamadas, regalos adelantados y otros más prometidos. 

Estoy tranquila, contenta, no pensativa. Me ha vuelto a gustar cumplir años. Quiero que me sorprendas. Si ayer fuiste mi amigo secreto, hoy quiero que seas la fuente de mi alegría. Que me des un regalo que me deje boquiabierta, que me pechiches y me consientas como el buen Padre que eres. Que estés conmigo y todo esté, como siempre, bajo tu control.

Como dije no hay nada pensado así que el plan de hoy es no tener plan. Los que quieran pueden unirse.

Quise cantarme una canción y recordé ésta del buen Fito. 

lunes 20 de septiembre de 2010

Uno

 “Al principio, era como si estuvieras en un gran mar lleno de gente y yo a lo lejos con un espejito trataba de captar tu atención”. Me confesó que vio en mí que era una buena amiga y que alguna gente no me daba el valor como amiga. Así que él decidió ser mi amigo. Yo, creí que se acercaba a mí buscando consuelo por su pena de amor y francamente no me agradaba la idea. Hoy le agradezco al cielo que él se empecinara en ser mi amigo. Lo consiguió. Ha sido toda una aventura. Hoy quiero agradecerte por quererme primero y estar ahí. Por tu compañía, por incluirme en tu vida, por tu sinceridad, por tu lealtad, por tus consejos, por tu cariño, por tus regaños, por tu complicidad, por tu confianza, por tu presencia, por tu paciencia, por tu mano amiga, tu abrazo siempre dispuesto, por tu sonrisa, por prestarme tu oído. Hoy más que nunca sé que eres un instrumento de Dios para moldear mi vida. A través de ti mi confianza en la gente, entre otras cosas, se restaura día a día. La esperanza en la amistad ha renacido en mí gracias a ti. Me la embarro y me da vergüenza pero tú te encargas con tu cariño de que lo olvide y seguimos adelante. Doy gracias a Dios por tú vida y por haberte traído a la mía. Deseo que esta amistad sea afirmada y crezca y evolucione y sea notoria para nuestras generaciones. Te quiero y sí, tú me quisiste primero pero ya no eres tú quien quiere más.