3 por 1


Hace unas cuantas entradas atrás, decidí que los blog que agregara a mi lista de recomendados tendrían que gustarme realmente. No agregaría blogs por agradecimiento ni congraciarme ni obtener más visitantes o comentaristas. Decidí también que no agregaría un blog al listado, sin antes dedicar una entrada para exponer las razones por las cuales, de acuerdo a mi criterio, el blog debe leerse. Hoy me siento en deuda conmigo misma, porque mi lista de recomendados ha crecido y no he hecho las entrada que me propuse alguna vez. Así que ya habiendo superado mi crisis de inspiración (eso espero yo), decidí reivindicarme.

La vie en rose: Confieso que al mirar por primera vez este blog pensé, “¡Ay no otro blog azucarado!”. Sin embargo, leí la introducción y algo me dijo que estaba equivocada. La vie en rose, ha sido un gran hallazgo; las pequeñas historias y los detalles íntimos que Campanula -su autora- deja conocer en sus textos me han cautivado. Entre las cosas que más me gustan de su blog, estan los apuntes sueltos que comparte cada jueves. Definitivamente aunque sea rosa, este blog pinta el mundo bloggero de muchos colores.

Agencia pinocho (A-Pin): Un amigo me recomendó este blog de microficciones con estilo periodístico. A-Pin y su blog apareció para ayudarme a recobrar los ánimos y seguir con mi blog. Publican diariamente ayudados por diferentes colaboradores  o -mejor- corresponsales alrededor de todo el mundo. Sus notas de humor periodístico excelentemente elaboradas, tienen su encanto en la naturaleza de las noticias: El ama de casa que se machuca un dedo con la puerta, el niño que reprueba materias, el vendedor informal que pierde su venta por accidente, todos son noticia en A-Pin. Un proyecto de tres locos que hacen de lo cotidiano una gran noticia.

A blanco y color: Un blog que no parí pero lo siento mi hijo. Mi querido amigo me involucro en esta locura. Un blog con fotos raritas, eso fue lo que me dijo. Al principio pensé: ¡Yo no tengo sentido de la estética!. Pero acepté sin dudarlo. Los entrelineados me encantan y me parece asombroso lo que las fotos pueden decir sin palabras. Los invito a pasarse por este blog que no pretende interpretar la realidad, solo agregarle color a esta escala de grises llamada vida.

Romance


Tengo 23 años. Me gustan las películas, la música y recientemente, he comenzado a explorar alrededor de la literatura -mas escribiendo que leyendo-. Vivo en Barranquilla, toda mi vida ha sido así. Nunca he salido de la ciudad por más de 3 días. Planeo hacerlo algún día, cuando todavía tenga el tiempo suficiente para regresar a este lugar y echar raíces.


Mi romance con la música existe desde que puedo recordar. Incluso hay quienes aseguran que, cuando era niña, en lugar de caminar bailaba a todos lados. Eso explicaría lo mucho que me gusta la música. Estoy interesada en aprender a cantar, a escribir, a amar, a vivir.

Mi romance con las películas es una cuestión heredada tal vez. Con mi padre dedicábamos tardes enteras a ver películas juntos. Ahora tengo un consejero en estos temas que se ha encargado de ampliar mis horizontes y acompañarme a escapar de la realidad. Espero que las películas no trastornen mi cabeza loca.

Con los hombres me gusta el romance. Hace unos meses decidí estar sola por un tiempo. A principio fue forzoso, luego se hizo necesario para sanar mi corazón. Quiero enamorarme. Amar y que me amen con locura pero por ahora puedo vivir sin romance. No me trasnocha mi soledad.

Mi romance con mi blog empezó hace solo unos meses. Por patético que suene, estoy enamorada de mi blog. Salvo ciertas excepciones, no existe alguien de quien yo este más pendiente que de mi blog y, bajo las mismas condiciones, nadie me brinda más alegría como mi blog. Lo peor es que el no lo sabe. No puede. Permanece allí en silencio. Inerte. Siendo el blanco de mí afecto.

Mi romance con la vida es algo tormentoso; sin importar lo difícil que ésta se vuelva, nunca he querido dejarla ir. Es posible que suene masoquista pero así es. Quiero vivir mi vida no sin problemas pero con la tranquilidad de que hay en algún lugar una línea de meta y que cada parte de vida en mí me acerca más a ésta. Quiero al final de esta vida. Mirar mi vida, sonreír y decir: Tuve la vida que soñé vivir.

Cuadro de Alfred Gockel, tomado de www.art.com


Como ovejas sin pastor


-… ¿Quienes son esos muchachos?
- No sabría decirle. Yo no los conozco…

Semanas atrás mi mamá decidió hablar con mi pastor. La idea era encontrarle solución a nuestras peleas -que cada vez se hacían un poco más inmanejables-. La conversación completa no la conozco y, al igual que la causa de las peleas, no viene al caso mencionarla. El punto de todo esto, son las líneas que están al principio de este escrito.

Se trata de mi mamá preguntando acerca de mis amigos -quienes son también compañeros de iglesia- a mi pastor. La pregunta es lo de menos. De alguna manera, es normal que los padres desconozcan los amigos de sus hijos (no estoy aprobando esta tendencia, solo digo que es común). Me sorprende, por decirlo de algún modo porque creo que ya ni eso, es la respuesta.


Cómo es posible que un pastor no conozca con quien se junta su oveja. Cómo se atreve entonces a corregir su camino e instruirla en su andar. Porque, honestamente, la fulana “autoridad” de la que todos hablan, solo funciona con los perros y solo por un tiempo. Qué clase de cuerpo estamos formando los cristianos, pueden acaso dos pies caminar hacia el mismo lugar sin conocerse. Creo yo, que cerca de 6 años juntos en la misma iglesia, son suficientes para emitir un concepto (bueno o malo) acerca de alguien de la congregación.


De verdad es triste que sigamos arriando gente solo por no ver bancas vacías o porque alguna vez fuimos más. Decimos sentir pasión por las almas pero no mostramos interés en las personas y sus intereses. Basta con que lo sigamos viendo cada sábado y cuando ya no les vemos más, miramos hacia otro lado. Pensándolo bien, no hace falta La iglesia On-line que propone Darío en su blog. Ya la iglesia es lo suficientemente impersonal.

Sueños frustrados

Al abrir mis ojos creí que hoy era domingo y mi cama estuvo de acuerdo. Al despertar con el sonido de la puerta y mi mamá gritando "¡Es tarde!", supe que no era así. Mi mañana empezó mal. 
Esta no ha sido una buena semana para mí, empezó en picada y ahora estoy como en una meseta. Siento, que las cosas no avanzan en mi vida, que pasan los días y yo sigo en el mismo lugar. Hablo de proyecto de vida y sueños para alcanzar en 5 o 10 años pero lo cierto es que los días pasan y cada vez tienen menos sentido. Tal vez sea porque siento tu ausencia. Me veo cada vez mas lejos de ti y siendo sincera, no tengo muchas ganas de acercarme a ti. Ya no lo intento, no como antes. 
Sé que te amo. Tú has sido lo único que me permite creer que vivir vale la pena y que todo esto encierra un propósito. Me pregunto -cada vez más a menudo- si mi amor es suficiente. Tu amor lo llena todo en todo pero este raquitico amor que aseguro sentir por ti, podrá llenar algo. Hasta a mi me cuesta creerlo. 
Pienso en tu misericordia que me sostiene. Tu amor que no me deja. Tus brazos siempre extendidos. Necesito que me recuerdes todo aquello que hasta hoy he olvidado. Te necesito a ti. Que me rodeas con tu amor. Que me amas sin condición. Te necesito Señor Jesús. 

Alguna vez me preguntaste que quería de ti. La respuesta sigue siendo la misma. Te quiero a ti.

Una canción para ti que me recuerda a alguien que admiro mucho.



"...Es el señor Señor, quien pone el querer como el hacer su voluntad -dice la Biblia- y su voluntad es que tengamos comunión con Él...". Yo creo en tu palabra. Hazlo en mi.

Nada se compara contigo

Hace unos días me recordaron esta canción. Me gustó y sorpresivamente, hasta para mí, pensé en tí. En tu amor. En mi olvido. En la distancia que, al parecer, no quiero acortar o ya olvidé cual es la manera de hacerlo. Te amo aunque ya no sé como decirtelo. las palabras ya no bastan. Te amo y eres todo para mi. Te anhelo. Anhelo ver tu rostro. Oir tu voz. No quiero que escaseen los motivos para vivir. No quiero que escaseen mis razones para cantar. Se que debe haber algo más. Es imposible que esto sea todo. No puede terminar algo que, para mí, ni siquiera ha empezado. Sí quiero. Tu hazlo.